Animarse o no animarse a traducir…esa es la cuestión

¡No digas que NO! (pero antes leé este post)

¿Alguna vez le dijiste que NO a un trabajo porque pensaste que no llegabas o que no podías hacerlo?

Es muy común, sobre todo durante los primeros años después de recibirnos, sentir que “no nos animamos” a tomar un trabajo. Es lógico, natural y entendible sentir eso, pero no dejes que ese sentimiento te paralice, porque si lo hacés, no vas a arrancar más.

Te recomiendo animarte la próxima vez… pero también te recomiendo prepararte para ese momento.

Recuerdo mi primer trabajo como si hubiera sido ayer. Me pidieron una traducción pública, pero yo todavía no estaba matriculada. Contexto: año 2004 creo, o sea, no había nada de información de colegas en la web (que todavía era bastante lenta por cierto), ni la infinita cantidad de recursos que hay hoy en día. En fin, no iba a dejar pasar esa oportunidad, pero como era pública tuve que “subcontratar” a una colega. Le pedí presupuesto a mi colega y después le pasé al cliente un presupuesto por esa suma más un 20% y no recuerdo qué monto por el trámite. Ahora que lo pienso, me quedé corta porque el cliente era una empresa grande, pero en ese momento ese 20% equivalía a dos meses de alquiler de mi departamento en Palermo. Si… DOS meses. Ya de por sí la traducción no me gustaba más que nada en el mundo, pero con ese primer trabajo, que ni siquiera hice yo, me sentí flechada por esta profesión.

También recuerdo mi segundo trabajo como si hubiera sido ayer. Una compañera de la facultad me recomendó para participar en un equipo grande de traductoras. Me acababa de matricular y eran traducciones públicas que yo iba a firmar. No podía estar más emocionada. Pero había un detalle… era obligatorio poder facturar para participar. Yo estaba trabajando en relación de dependencia como traductora in-house de una empresa y ese trabajo lo iba a hacer el fin de semana. El martes confirmé el trabajo y fui a la agencia de AFIP más cercana para darme de alta como monotributista sin aportes (consulten a sus contadores esa opción), para poder facturar incluso mientras seguía trabajando en relación de dependencia. No me iba a perder esa oportunidad por nada en el mundo. Y así empezó todo. Hice ese trabajo, lo facturé y cuando fui a cobrar el cheque sentía que estaba en las nubes. Eran tres sueldos por dos días de trabajo. Hoy los márgenes no son tan amplios, pero esa es otra historia.

¿Cómo te podés preparar para tus primeros trabajos?

– Conocé tu ritmo, tu rutina, cuáles son tus obligaciones impostergables y cuáles pueden dejarse de lado unas semanas si un proyecto lo amerita.

– Conocé tus limitaciones, pero también pensá cómo podrías dar un poco más de lo que te parezca «cómodo» para tomar algún proyecto que te haga sentir que tenés mariposas en la panza.

– Armá una red de colegas de confianza para poder trabajar en equipo o que te puedan ayudar si te desbordás a mitad de camino.

– Antes de aceptar o confirmar, prepará un cronograma realista de objetivos diarios para fijar un plazo razonable o saber si podés aceptar el plazo propuesto y si vas a poder con todo o si vas a necesitar derivar una parte.

Confiá en tus capacidades. Si tenés tu título, te garantizo que está en vos poder ocuparte de cualquier encargo de traducción con las herramientas adecuadas,

– Si no es un tema que manejes con seguridad, contempla tarifa de revisión o derivá el trabajo a cambio de una comisión. Podés derivarlo bajo tu supervisión para aprender (podés por ejemplo encargarte de dar formato final a la traducción, hacer la última revisión ortográfica o la edición así aprendés más sobre ese tema que tu cliente pide seguido).

– Tené bien en claro los requisitos para poder facturar el trabajo y cobrarlo. Si el cliente es local es muy simple (cuenta bancaria, Mercado Pago, efectivo). Si el cliente es de afuera, hay varias opciones, y algunas de ellas las menciono en esta publicación.

Tengo mil consejos más (por haber metido la pata cientos de veces en esta década de trabajo), pero estos son algunos de los más importantes. ¡Dejá en un comentario qué agregarías a la lista!

Pronto se viene un taller relacionado con esto, así que todas las preguntas que tengas suman mucho para que sea una propuesta más interesante con herramientas que puedan servirnos a todos para mejorar nuestro trabajo.

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